Tradición centenaria · Familia Iturbe
Los Iturbe,
un siglo en onzas
de chocolate
Una historia de pasión, tradición y sabor que perdura a través del tiempo en Molina de Aragón.
La historia
Un proceso
inalterado
por el tiempo
"Si he conservado mi salud es debido a los famosos chocolates de Francisco Iturbe."
Eslogan publicitario · casi 100 años de historiaEn la histórica Molina de Aragón, el aroma a cacao tostado ha sido una constante gracias a la familia Iturbe. Desde hace más de un siglo, esta familia ha mantenido viva la llama de una tradición que se resiste a desaparecer ante la industrialización.
Cuando Francisco Iturbe se casó con una joven comerciante molinesa en 1890 y se puso al frente del negocio familiar, había tres chocolateros en Molina. Francisco aprendió el oficio en Zaragoza, donde su padre fue empleado de chocolatería, y revolucionó a comienzos del siglo pasado la industria del chocolate en toda la comarca.
Desde 1900, cuatro generaciones han custodiado celosamente las recetas y técnicas que hacen de su chocolate un producto único en la provincia de Guadalajara. La maquinaria, que en otros lugares sería pieza de museo, aquí sigue rugiendo y trabajando a diario.
Nuestros productos
Ideal para espesar a la taza en las frías tardes de invierno de la comarca. Receta tradicional inalterada.
Perfecto para rallar o comer directamente, dejando que se funda lentamente liberando sus notas intensas y puras.
El proceso
Elaboración
artesanal
La elaboración del chocolate en Casa Iturbe es un ritual. Comienza con el tostado del cacao, un paso crítico donde el maestro chocolatero decide el punto exacto para liberar los aromas más complejos.
A diferencia de la producción masiva, aquí no hay prisas. El molido, el mezclado y el conchado se realizan respetando los tiempos que la materia prima exige, no los que marca el mercado.
Hoy en día, los Iturbe ostentan con orgullo el título de ser los únicos productores de chocolate que quedan en la provincia de Guadalajara. En un mundo dominado por la inmediatez, su obrador representa la resistencia de lo auténtico.
Visitar Molina de Aragón y no probar el chocolate de los Iturbe es perderse una parte fundamental de su esencia. Es saborear el pasado, entender el presente y asegurar que este dulce legado continúe deleitando a futuras generaciones.
En vídeo
Descubre el proceso
en imágenes
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